Escribe para LFD, Carlos Germano: El termómetro electoral que se vislumbra en tiempos de coronavirus

El año que acaba de comenzar es inminentemente electoral y la dirigencia política por completo alista y mide sus acciones en clave electoral. Uno de los ejes relevantes a dilucidar en los próximos comicios es comprobar si, tal como se ha dicho muchas veces, «el peronismo unido es invencible». Esta frase fue repetida en múltiples oportunidades, pero fue Sergio Massa quien en un acto de diciembre pasado señaló que la unificación fue la clave del triunfo de 2019.

A este planteo, Cristina Kirchner le agregó su propia interpretación afirmando que no fue sólo esto sino lo realizado durante doce años y medio durante su gestión y la de su esposo. ¿Alcanza sólo con la unidad o la sociedad pide algo más? La Argentina de 2021 se caracteriza por un profundo deterioro de la calidad de vida que corta transversalmente a todos los sectores socioeconómicos.

Hay otra pregunta interesante para hacerse: ¿qué se vota en 2021? En 2015 buena parte de la ciudadanía votó en contra de Cristina Kirchner y en 2019 en contra de Mauricio Macri. Esto explica buena parte del resultado electoral de ambos comicios. La que viene es una elección de mitad de término ante un oficialismo que muestra liderazgos bifrontes (toda una novedad en el justicialismo) y una oposición que, a pesar de sus profundas diferencias, se mantiene unida.

Es posible que haya sectores que los movilice (tal como ocurrió en 2015) a votar en contra de Cristina ya que es entendida como la líder de la coalición oficialista, aunque también es posible que se le de una oportunidad más al gobierno para terminar de desarrollar sus ideas centrales (como ocurrió en 2017 durante la gestión Macri). Del otro lado, hay lugar para volver a castigar a la coalición opositora por no cumplir con sus promesas pasadas mientras fueron gobierno.

En otras palabras, parece que la elección venidera se tratará de ver a quien se castiga menos.
Por primera vez votaremos en medio de una pandemia, con restricciones permanentes y con el empleo (ya sea su temor por perderlo o su incapacidad para conseguirlo) como uno de los temas de agenda. Es un enorme desafío al que se enfrenta la dirigencia política que hasta el momento parece seguir enfrascada en sus propias discusiones, endogámica y muy por detrás de las preocupaciones ciudadanas.

El que mejor pueda interpretar estas preocupaciones de una sociedad muy resentida, con pocas expectativas y con un pesimismo creciendo es quien seguramente podrá responder de mejor manera a la pregunta sobre “qué se vota en el 2021”.

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