Espacios culturales | EL MUSEO EL RANCHO SOSTIENE LA MEMORIA

 

Construida de adobe en 1894, en la calle Caseros entre Avellaneda y Moreno, permanece altiva una de las viviendas tradicionales populares de nuestra ciudad.

Transformado hoy en “Museo el Rancho” muestra una parte de nuestra historia. Costumbres Argentinas, florenses, barriales. Allí queda expuesto lo que una edificación es capaz de generar en quien lo visita.

Daniela Pereyra, una docente con un vinculo estrecho de vecindad con la Escuela Nª 8, fue capaz de engendrar este proyecto que al conocerlo llena los ojos pero también transforma desde su esencia.

Acompañada en la actualidad por su hermana Romina Pereyra, también docente del mencionado establecimiento escolar que está ubicado a pocos metros sobre la misma manzana. Sumadas al proyecto también Adriana Bertholet y Ana Claudia Rodríguez, para darle vida a un lugar que está emparentado con lo educativo, con las raíces.

En las charlas ante los alumnos Adriana Bertholet acompaña a Daniela Pereyra en las explicaciones sobre la historia y vigencia de estas viviendas populares y sobre la función del Museo.

Ana Claudia Rodríguez se encarga de realizar carteles en braille para ciegos como así también señales de trabajo que vinculan a sordos e hipoacúsicos, lenguaje de señas. Esta presencia le da un mayor corte de inclusión a una iniciativa de la cual se desprenden muchas cosas valiosas para la comunidad. El Museo El Rancho, desde el 2008 cobró mayor importancia cuando Beatriz Albarello como Directora de la Escuela Nª 8 contribuyó también para darle la identidad necesaria de articulación escolar. El proyecto tuvo la continuidad necesaria en 2010, cuando con las docentes Marcela Quintieri y Marisel Rivarola nació el proyecto institucional Ranchos Argentinos.

En ese momento fue cuando se realizaron relevamientos de ranchos en el distrito, construcción de ranchos de adobe ( alumnos con sus familias) visita a Los Carrizales y a las distintas moradas de este tipo de la ciudad, según a todo esto lo cuenta Daniela Pereyra.

A la idea se le sumó tomas de fotografías y participación en la Feria de Ciencias y Tecnología. Como complemento de esta articulación, en 2017 la Escuela se unió al Museo para armar dos sectores dentro del Rancho: el de los vecinos y el de las familias del alumnado del colegio.

Los propios alumnos se encargaron de ir casa por casa en el barrio y recolectaron las piezas donadas por los vecinos y realizaron el inventario de las mismas .

El proyecto integral de 1ero a 6to grado de la escuela, incluye las visitas guiadas de los chicos del establecimiento escolar mencionado. Los niños observan con mucha atención y preguntan por las más de 400 piezas que allí se lucen. Faroles, medallas, horquillas, palas, máquinas de escribir hasta elementos de la modernidad como celulares y radios se exhiben en un lugar acondicionado para disfrutarlo en plenitud.

Fue un hombre del barrio “Cacho” Butiler quien en su tiempo de vida fabricó desinteresadamente el mástil que porta la bandera porque cuando pasaba por el lugar veía flamear a la celeste y blanca atada de una caña.

La gente del barrio es la que participa de las peñas que desde el Museo El Rancho se organizan. Peñas folclóricas donde no faltaron nunca los pasteles, las tortas fritas, los mates, las empanadas y toda la calidez y camaradería de los participantes. La de 2018, fue grande hasta se cortó la calle para disfrutar del momento.

Esta iniciativa gestada por Daniela Pereyra participó del Proyecto Ranchos Argentinos en Tecnópolis. La articulación es amplia y los proyectos de cara al futuro son importantes.

Mirta Catelani, una florense radicada en el sur, también ha hecho donaciones. Hasta un cartel de Rawson, provincia de Chubut, está expuesto en ese lugar de galería baja, de dos compartimientos exhibitorios y en donde las costumbres y el recuerdo de nuestro pasado caracterizan al lugar.

El Rancho, nos remonta a los orígenes de nuestra ciudad. Las viviendas populares, que también en la actualidad nos asocian con la periferia, con lo rural.
El Rancho Museo se encarga de mantener esa llama viva tan necesaria para las nuevas generaciones. Nunca hay que olvidar que los pueblos sin memoria, son pueblos sin futuro. Y el rancho Museo, en buena hora, a esto lo sostiene.

La Secretaría de Cultura Municipal, en esta ocasión, quiso destacar a este importante espacio cultural de nuestra comunidad.

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